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¿Y CON QUÉ LLENO EL BOCADILLO?

19 septiembre, 2021 por Mercè Gonzalo

bocadillo

Volvemos a la rutina y volvemos a las prisas, a los desayunos con legañas, a los bocados entre bostezos y a los dilemas para llenar la fiambrera de desayuno y el bocadillo de la merienda... o a trascendentales decisiones de similar magnitud.¿Os pasa?

¡Uf! ¡Ya me he estresado! ¿Me permitís que sueñe un poco? En un mundo ideal, nos levantaríamos sin sueño y emprenderíamos enérgica y alegremente el día, niñas y niños se levantarían sonrientes y con ganas de desayunar frutas y verduras, las familias no tendrían ningún problema para elegir qué ponerles de desayuno o merienda, las/los "profes" verían que todo el mundo pone cara de alegría cuando toca abrir las fiambreras y se come con apetito un desayuno súper equilibrado... Un momento... Me estoy pasando, ¿verdad?

Quizá esto tampoco sería el mundo ideal, ¿no os parece? ¿No creéis que en la diversidad también está la diversión y la gracia de la vida? En fin, sea como sea, no vivimos en un mundo así y llenar las mochilas con alimentos saludables y atractivos puede ser un gran reto para las familias, igual que para las personas educadoras conseguir que las familias mayoritariamente llenen las bolsas de alimentos saludables.

Pero, un momento, ¿todos y todas tenemos claro cuáles son los desayunos saludables que podrían llenar las fiambreras de los niños y niñas? Más o menos lo tenemos claro pero ¿nos faltan ideas? Enseguida buscaremos una solución para este problema, pero detengámonos antes en unas reflexiones importantes:

Familias, docentes:

No pasa nada si una criatura no se come el desayuno. ¿Ni una gota, ni un ápice, ni una milmillonésima parte de una migaja del almuerzo? No, tampoco pasa nada. No es preocupante si sucede un día o dos, o de vez en cuando. Pero si se repite cada día y desconocemos el motivo, conveniente hablar de ello y, en caso necesario, buscar asesoramiento experto, psicológico, consejo nutricionista, médico… lo que sea adecuado según las características del niño o la niña.

Tampoco pasa nada si una persona, pequeña o adulta, algún día puntual come algún producto ultraprocesado. No se acaba el mundo ni cambiará su metabolismo. No es preocupante salvo que termine comiéndolo con sentimiento de culpa. Pero no nos adelantemos, ya hablaremos de esto; quedémonos por ahora con esta idea: puntualmente, los alimentos ultraprocesados no son un problema, pero si se ingieren a diario o con frecuencia, se tendría que hablar y decidir cómo actuar.

Y tampoco pasa nada si alguien desayuna fruta cada día. No es un alienígena, no proviene de otra galaxia ni del mundo imaginario del que hablábamos antes. No es la persona rara o repelente de la clase. Simplemente hay personas a quienes les gusta mucho la fruta. Eso es todo. Cada uno es como es y debemos respetarnos como somos.

Ahora sí, consejos:

  • El primero y más importante: : desde el punto de vista nutritivo, un desayuno puede contener lo que sea (repito, lo que sea) siempre y cuando sea saludable. No existe ninguna norma que diga o dicho de forma correcta, ninguna evidencia científica que sustente que tenemos que empezar con fruta y acabar con cereales, que hay que consumir un producto lácteo, que no se puede incluir pescado, o que no se pueden comer garbanzos. Hoy en día, desayunamos lo que desayunamos por múltiples factores, entre los que cabe destacar la cultura, vinculada también a la disponibilidad de alimentos, pues no desayunan lo mismo las familias de Sevilla que las de Shanghái. Otro factor es la publicidad, que constantemente nos envía mensajes sobre lo que debemos comer y lo que no, aunque en términos publicitarios, evidentemente. Por cierto, en este sentido es importante destacar que la famosa fórmula de desayuno con cereales, lácteos y fruta puede servirnos de orientación, pero no responde a ninguna necesidad real de nuestro organismo
  • Segundo, ¿qué podemos comer?: Ya os lo podréis imaginar después del primer consejo. Podemos comer cualquier alimento que no se considere insano; por tanto, podemos comer fruta, frutos secos, pan, vegetales, huevos, legumbres, lácteos...
  • Tercero, ¿qué deberíamos evitar o consumir lo menos posible?: Cereales azucarados, zumos de fruta, bollería, galletas, batidos y productos lácteos azucarados, cacao en polvo azucarado, chocolatinas, golosinas, refrescos, derivados cárnicos (fuet, chorizo, jamón, pavo en lonchas, salchichas, hamburguesas...), snacks (galletitas saladas, patatas fritas y otros tipos de chips), etc., Seguro que me dejo algo, pero es lo principal.
  • Cuarto, cuestiones prácticas: Si hablamos de llenar la fiambrera no llevaremos una sopa, claro, pero tampoco otros alimentos que se deben guardar en frío o que es mejor comer sentado o con cuidado, ya que a menudo los niños desayunan en el patio. Así pues, evitamos yogures, macedonias cortadas bien pequeñas y con zumo y otras propuestas más incómodas según sea la realidad del/a niño/a.
  • Quinto, la seguridad ante todo: Los frutos secos enteros son una buena opción a partir de los 5 años (o más en función de la madurez del niño) ya que tienen un riesgo alto de atragantamiento si se consumen enteros y, por tanto, no se aconsejan hasta esa edad. Hasta entonces, se pueden tomar en forma de crema, picada, como harina en elaboraciones, etc. En cuanto a las preparaciones con huevo, por ejemplo, los bocadillos de tortilla, tampoco son muy buena idea si no queda completamente cuajado el huevo o si pasa mucho tiempo entre el cocinado y la ingesta: el tiempo y la temperatura pueden jugar una mala pasada y provocar una gastroenteritis por culpa de la famosa bacteria Salmonella.
  • Sexto y último (y no por ello menos importante): pongamos orden: Si el desayuno habitual del niño o la niña está lleno de los productos mencionados en el tercer consejo, tendremos que ir poco a poco. El paladar estará acostumbrado a los sabores dulces y salados intensos que caracterizan este tipo de productos, y no podemos cambiar de la noche a la mañana. Cambiar de hábitos cuesta, incluso cuando hay predisposición, cosa que no siempre sucede. Por lo tanto:

Paso a paso, he dado unos cuantos consejos, pero creo que pueden ir bien algunas aclaraciones al respecto, para no morir en el intento de cambiar hábitos :

  • El pan, si es integral mejor, Pero no es lo primero: cuando comer saludable implica hacer muchos cambios de alimentación, es preferible comenzar reduciendo la bollería o las galletas, incluso si hablamos de bollería o galletas integrales, que pasarnos al pan integral.
  • Los cereales azucarados no son recomendables, pero no podemos pretender pasar de los "chocoloquesea" al porridge de avena. Una solución es ir reduciendo progresivamente la cantidad de cereales azucarados y añadir un trozo de pan con algo en el desayuno. O podemos probar a mezclar copos de maíz azucarados y no azucarados, poniendo cada vez menos cantidad de los azucarados.
  • La mejor manera de tomar la fruta es entera, pero pasar del zumo a la pieza de fruta puede costar. Podemos empezar con pequeñas cantidades de frutas jugosas y dulces como la uva, las mandarinas o las ciruelas o el famoso plátano, que, aunque no es jugoso suele gustar mucho.
  • Los bocadillos vegetales son muy buena opción, pero si lo que llena habitualmente el bocadillo es chorizo, mortadela o crema de cacao azucarada, tendremos que cambiar poco a poco, ofreciendo queso, huevo duro con atún o aceitunas, crema de cacahuete sin azúcar o de otros frutos secos, crema de cacao casera sin azúcar, pollo a la plancha cortado fino con rodajas de tomate, etc. La logística, el tiempo de espera y el transporte del bocadillo te llevarán escoger una u otra opción.

Para terminar, ¿te apetece hacer un brainstorming ? Por 25 pesetas, y teniendo en cuenta que no es necesario seguir una fórmula mágica, ¡propuestas de desayuno variadas y nutritivamente saludables!

Pan con ...

  • rodajas muy finas de tomate y aceite de oliva.
  • una capa fina de queso fresco batido, requesón o yogur y frutos secos picados.
  • aguacate chafado y nueces.
  • crema de frutos secos sin azúcar.
  • crema de cacao sin azúcar. Existen recetas caseras fáciles de hacer.

Si puede ser escogeremos pan integral y también para días con más tiempo, existen otras opciones como tortitas, panckakes, creppes, etc. Todo depende de lo que nos guste cocinar podemos hacer unas u otras cosas: una tortita naranja: elaborada con huevo, leche o bebida vegetal, copos de avena y zanahoria hervida, un panckake de queso fresco batido y frambuesas, creppe con un poco de yogur y frutos secos picados.

Fiambreras con…

  • fruta troceada, laminada muy fina o entera depende la edad y del tipo de fruta: Plátano, manzana, pera, ciruela, melocotón paraguayo, uva, mandarina, gajos de naranja, fresas, cerezas ...
  • frutos secos: recordemos que antes de los 5 años no los ofreceremos enteros, después podemos poner un puñado de avellanas, almendras, nueces ... Antes de los 5 podemos poner crema de frutos secos con bastoncillos de pan.
  • dados de queso, aceitunas, tomates pequeños, dados de vegetales ... Teniendo en cuenta que no daremos zanahoria cruda a bebés y peques que aún no controlen bien la masticación.
  • copos de maíz o cereales hinchados sin azúcar, almendras laminadas, semillas de calabaza…
  • palitos de zanahoria, pepino, pimiento, calabacín...
  • guacamole, hummus o cremas vegetales y palitos de pan o de vegetales.

Los bocadillos clásicos, que son los que solemos conocer, son los que tenemos que evitar. Os ofrezco algunas propuestas mayoritariamente vegetales que os pueden servir o que os pueden dar ideas para algún cambio. Bocadillo de…

  • queso con nueces..
  • huevo duro con aceitunas.
  • aguacate y tomate laminado.
  • crema de cacao o de frutos secos sin azúcar.
  • guacamole o de cremas vegetales (hummus, mutabal ...)
  • tofu marinado y alcaparras.
  • champiñones laminados y queso.
  • carpaccio de calabacín y tomate con aceitunas negras.
  • seitán a la plancha con pimiento.

Podría seguir, pero creo que ya os habréis hecho una idea. Hay mil propuestas que podemos ir introduciendo en función de nuestros gustos, intereses y predisposición y que, dependiendo de nuestra cultura y costumbres, nos parecerán más o menos curiosas o factibles.

Espero que podáis sacar algo de provecho de todas estas ideas y propuestas. Y si tenéis algún comentario, adelante, ¡estaré encantada de recibirlos!

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